domingo, 5 de noviembre de 2017

Solo necesito un motivo

No sé en qué estaba pensando cuando di por hecho que podría compaginar el segundo año de Alemán con el Bachillerato. En realidad ni siquiera sé por qué estoy estudiando Alemán, ni por qué voy a terminar el Bachillerato. Probablemente haya un montón de buenas razones, y lógicas, pero yo no estoy segura de que ninguna me sirva.

No sé adónde voy, para qué me levanto cada mañana y voy a clase para poder ir a la universidad y que me den un título, para después conseguir un trabajo - si me lo dan - y seguir viviendo día tras otro porque sí, porque eso es lo que se supone que tenemos que hacer una vez estamos aquí, en el mundo, en la vida a la que nos trajeron sin preguntarnos antes si queríamos cargar con esa responsabilidad, aunque tampoco es como si hubieran podido hacerlo.

Llegas al mundo y vives, te guste o no, en la época y el lugar en el que te ha tocado vivir, hasta que de alguna forma consigues los medios para moverte a otro que también puede gustarte o no.

Al igual que todo lo demás, hay gente con más y menos facilidad, a la que le gusta y a la que no, y personas a las que no les importa apechugar. Yo quiero vivir, creo, pero no encuentro ninguna razón lo suficientemente buena para que me valga la pena hacerlo. 

Extraño aquel tiempo en el que tenía energía, ganas de hacer cosas, metas en la vida, objetivos, y en el que era capaz de disfrutar las fiestas, los cumpleaños, las vacaciones y a la gente. Era inconsciente y todas las cosas que ignoraba me permitían ser más o menos feliz. A medida que fui creciendo y aprendiendo, eso fue desapareciendo poco a poco. Empecé a darme cuenta de las cosas, a ser consciente de la realidad, y de que estaba sola. Cuando estás sola, eres presa fácil, y el instituto es un sitio hostil.

No sé en qué momento empezó a darme miedo salir de casa, en qué momento empecé a sentirme tonta cuando hablaba con alguien. Pasé de simplemente ser callada a tener miedo de hablar, y al final acabé teniendo miedo de ser percibida porque la interacción social implicaba vergüenza, incomodidad y dolor. 

Boquear bobamente y tartamudear delante de la panadera porque por culpa de la inseguridad no te sale la voz o no sabes cómo construir una simple frase en tu cabeza tampoco ayuda a seguir adelante.

Tengo un dolor de cabeza y pecho permanente, y me mareo ante el mínimo esfuerzo, y el esfuerzo que tengo que hacer para ir cada día al instituto este último año no es precisamente mínimo. Me paso la mañana mareada, cansada y dolorida, y me escuecen los ojos al contener las lágrimas al verme rodeada de gente en las entradas y las salidas.

Ni siquiera hace falta ya que mis compañerxs se comporten conmigo de mala manera, de hecho este año todo el mundo es muy majo, pero el simple hecho de estar allí me produce un malestar terrible, y esa es solo una parte de la angustia que me consume por dentro.

Imagen del vídeo oficial de "Luna" (Moonspell).
Tengo solo diecinueve años, cumplidos el mes pasado, y el simple hecho de pensar que me queda como mínimo medio siglo por delante hace que me eche a llorar. Me han dicho que los malos sentimientos desaparecen con el tiempo, pero los míos se agravan cada día desde hace ya demasiado, hasta el punto que siendo más pequeña me sentí lo suficientemente mal como para plantearme el dejar de existir y aún hoy sigo dándole vueltas a la idea.

La ficción y otras pequeñas cosas irrelevantes me permiten tener la cabeza en otra parte, lejos de la agonía de la realidad, pero no se puede vivir eternamente en un mundo paralelo, y en el momento en que mi cabeza vuelve lo hacen también las ganas de llorar.

Necesito ayuda, pero hace mucho tiempo que me cerré al mundo exterior y tiré la llave, y no soy capaz de pedirla. Se me han presentado ya muchas oportunidades, pero o me quedo callada mirando al frente, sin voz ni fuerza para despegar los labios, o sonrío y digo que estoy bien aunque sea mentira.

Me ha llevado casi un mes entero ordenar esto en mi cabeza y un par de semanas decidirme a publicarlo.

Quiero salir adelante, pero no soy capaz de hablar con nadie y detesto tener que depender de otras personas cuando no hay nadie en mi vida que no me haya hecho daño.

Publicar un comentario