sábado, 22 de marzo de 2014

Azúcar, especias y muchas cosas bonitas

Realmente no ha pasado nada demasiado interesante. Anteayer hice un bizcocho. 
El chico con el que estaba obsesionada ha resultado ser muy tonto y me he desencantado totalmente. Pero en fin, así es mejor.
Me he sacado unas fotos horribles con el profesor en prácticas de Educación Física... ni yo sé muy bien por qué. Pero de verdad que son horribles. Una de ellas es pasable, pero la otra provoca pesadillas.
Mi trabajo de matemáticas casi no avanza, pero se hace lo que se puede.
Mis amigas no se habían creído que realmente fuera a hacer un bizcocho y se sorprendieron bastante cuando vieron que sí.
Y, bueno, no todo es maravilloso pero, aun así... soy feliz.

La foto pasable. La otra no quiero ni verla.


sábado, 15 de marzo de 2014

EZLN

Si algo ha cambiado últimamente es mi humor. Últimamente me siento más optimista de lo normal.
Estoy sacando buenas notas, y, aunque tengo algunos problemas con mi trabajo de estadística, lo llevo bastante bien.
Este jueves dedicamos las dos últimas horas de clase a ver un documental. "Caminantes" de Fernando León de Aranoa, es un documental sobre el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). Fue realmente interesante, sobre todo teniendo en cuenta que en los medios de comunicación los tratan de terroristas, cuando no lo son en absoluto.
No obstante, habría resultado una experiencia aún mejor si mis compañeros no hubieran estado burlándose del acento mexicano.
Ahora que he empezado a interesarme por este tema, estoy empezando a leer un libro sobre el EZLN: "20 y 10. El fuego y la palabra" de Gloria Muñoz Ramírez.
Las palabras del Subcomandante Insurgente Marcos me han hecho pensar mucho y he logrado convencer a mi familia para disfrazarnos de insurgentes el próximo Carnaval.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional es un ejemplo a seguir.




lunes, 3 de marzo de 2014

¿Qué es ser normal?

Día tras día me hago la misma pregunta: ¿Qué es ser normal exactamente? Todos somos diferentes, ni siquiera los gemelos idénticos son exactamente iguales.
El concepto de normalidad no se refiere sino a una igualdad establecida por las distintas religiones y los medios de comunicación. Nos comportamos como ovejas en vez de como seres humanos. Las modas y los códigos morales nos despojan de nuestra propia personalidad. Está bien tener unos puntos comunes entre todos, pero, ¿realmente queremos vivir en un mundo en el que todos visten igual, llevan el mismo corte de pelo, pasan el tiempo whatsappeando, escuchan la misma música, tienen los mismos hobbies y piensan igual sobre todo?
A mí me asusta esa idea. En una sociedad tiene que haber diversidad. Diversidad de aspecto, de gustos, de hobbies, de opiniones...
Es cierto que vivimos en un rebaño y que no podemos llegar a nada sin él, pero en un rebaño no todas las ovejas tienen que ser iguales.
Rompamos la dictadura de la igualdad y seamos nosotros mismos. Creemos nuestra propia visión del mundo. Uno sólo no puede conseguir nada, pero si todos aportamos algo conseguiremos un mundo mejor.
La palabra "normal" no debería aplicarse a ninguna persona, porque las personas no deberíamos ser normales. Cada uno es normal siendo como es, no siendo como su padre, como su vecino o como su mejor amigo.
Si todos fuéramos iguales no sería una sociedad, sería una secta.
Seamos ovejas multicolores.
 
 

viernes, 28 de febrero de 2014

Carnaval

Hoy, viernes 28 de febrero, celebramos el Carnaval en el instituto. Finalmente, tras dudar entre Blancanieves, Fiona de Hora de Aventuras, Sasuke de Naruto y muchas otras opciones, fui disfrazada de mortífaga.
Para quien no conozca este término, los mortífagos eran los malos de Harry Potter, aunque es un poco más complejo que eso.
Para disfrazarme sólo necesité un vestido de mi madre, unas medias que encontré por casualidad, un colgante de mi madre, unos zapatos rescatados de un trastero el verano pasado y una Marca Tenebrosa en el antebrazo izquierdo que mi madre me dibujó con bolígrafo ayer noche. Ah, y un palillo chino a modo de varita mágica.
Cuando llegué al instituto sólo cuatro personas supieron de qué iba disfrazada. Vergonzoso.
Mi prima fue disfrazada de Hermione Granger, e interpretamos un final alternativo de Harry Potter bastante cutre en el concurso de disfraces. Al principio teníamos bastante miedo, pero fuimos un exitazo.
Me siento poderosa, pero me duelen mucho las piernas después de estar seis horas con esos zapatos.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Futuro académico

Últimamente, y con últimamente me refiero a ayer, ha habido mucho revuelo en mi curso a causa de las prematrículas. 
La gente no es capaz de decidir lo que quiere estudiar en cuarto. Algunos van por ciencias, otros van por letras... Sinceramente no consigo comprender por qué hay tantas dudas. Varios profesores nos han dicho ya que escojamos las asignaturas que más nos gusten y para las que tengamos más facilidad, porque siempre tenemos tiempo de cambiar de rumbo.
Aun así, mis compañeros y compañeras siguen dudando de cuál de los cuatro bloques coger, y la mayoría se decantan por las ciencias, aunque eso sea lo que peor se les da. Creen que así tienen más caminos por los que salir adelante, y yo comprendo esa idea. Sin embargo pienso que no deberían pensar sólo en las asignaturas, sino también en sus capacidades para asimilarlas.
En cuanto tuve el papel de la prematrícula delante supe lo que iba a marcar. Mi vocación han sido siempre las letras. La literatura y todo lo referente a las lenguas son mi punto fuerte; me gustan y se me dan bien. Por lo tanto, las asignaturas que he escogido para el año próximo son, además de las obligatorias (Educación Física, Ciencias Sociales, Ética, Lengua y Literatura, etc.), Francés, Latín, Educación Plástica y Cultura Clásica.
Estoy decidida por completo a dedicarme a las Letras Puras, y sé que voy a tener éxito.




jueves, 20 de febrero de 2014

Cambio Radical

Eh, bueno, esto es embarazoso. En "Información Irrelevante" dije muy claramente que lo de aquel chico había sido sólo una atracción momentánea. Sé que nada de esto le importa a nadie y que no estaría de más que me lo callara y me lo guardara para mí solita, pero por ciertos acontecimientos que no voy a detallar, he recaído en los encantos de este chico. Son las hormonas. Y bueno, era sólo eso. Ya está. En serio que me tiene loca.


domingo, 16 de febrero de 2014

Información irrelevante

En la anterior entrada que publiqué fui un poco (bastante) indiscreta. Tengo que decir que fue tan sólo una atracción momentánea, y que nada de eso importa ya.
Ante ayer fue San Valentín y bla bla bla. Yo pasé el día sola vomitando arco iris. Aunque me dieron abrazos gratis.
Me he descargado TODAS las canciones de Rammstein, las ochenta y cuatro. Pero he tenido que borrar dos porque la calidad de sonido era pésima.
He tenido unas cuantas ideas geniales para novelas, pero como siempre, lo empiezo todo y nunca acabo nada.
Mi vida es un asco, pero yo no puedo quejarme porque hay muchísima gente que vive muchísimo peor que yo, lo cual hace mi vida más asquerosa todavía y voy a tener que arreglar yo sola el mundo para poder quejarme a gusto.
Puede que todo esto que estoy diciendo sea egoísta por mi parte, pero yo sólo soy sincera.
Intento seguir adelante con mis proyectos literarios; ahora mismo tengo tres. Últimamente me siento inspirada y no dejo de dibujar y de escribir en vez de hacer lo que tengo que hacer.
En tres días he conseguido dibujar casi a la perfección la barriga de Till Lindemann, lo cual me parecía algo increíble hasta ahora que lo he escrito y es bastante triste.
Toda mi vida es bastante triste, y no lo digo por autocompasión sino porque el otro día le pedí matrimonio a un perro que me encontré por la calle.
No le reprocharía nada a mi madre si me ingresara en un hospital psiquiátrico. Mis paranoias van a peor y cada vez tengo más.
Todo el mundo está de acuerdo en que soy muy madura para mi edad, pero yo dudo que eso sea bueno para mí.
Volviendo al tema, mi profesor de plástica nos ha animado a mí y al resto de mi clase a dibujar en casa. No sabe dónde se ha metido. Debajo, un dibujo de Till Lindemann que hice para la clase de plástica.

viernes, 17 de enero de 2014

Eifersucht

La niña se abrochó el abrigo, se puso la mochila a la espalda y, cogiendo sus llaves, salió de su casa. Bajó las escaleras, llegó al portal y salió a una fría y húmeda mañana de enero.
Avanzó por la desierta acera, observando pasar los coches a su lado. Dobló una esquina, vio gente relajada y a gusto en el cálido interior de una cafetería, y por un momento deseó poder sentarse allí y no tener que cruzar todo el pueblo para llegar al instituto.
Pero entonces lo vio a él. Alto, esbelto, con paso firme y mirada profunda. Pasó junto a ella y la miró con una media sonrisa. La niña se quedó sin aliento.
Pero entonces recordó qué hacía él allí todas las mañanas. Iba a buscar a su chica. Una chica que ella odiaba desde los cuatro años. Vivía a la vuelta de la esquina, y tanto ella como su hermano eran insoportables. Aquella chica sólo tenía un año más que ella, y se había hecho odiar desde el mismísimo día que se conocieron.
La niña la odió todavía más. ¿Qué veía él en esa? No tenía una sola virtud. No era guapa, no era lista, y mucho menos simpática. Era un mal bicho desde que era pequeña.
Pero él le había sonreído. Sí, estaba segura de que él le había sonreído.
[...]
Iba hablando casi a gritos con su amiga, mientras paseaba por el patio del instituto. Entonces volvió a verlo, con un amigo a cada lado. Caminaba hacia la puerta por la que ella acababa de salir. Y al pasar por su lado, la niña le miró, y vio que él había cortado la conversación con sus colegas y que también la miraba fijamente con sus ojazos verdes.
Volvió a quedarse sin aliento una vez más. Pero entonces él entró, y al abrir la puerta, ella oyó la voz de su novia llamándole.
Pero él la había mirado. La había mirado con intensidad.
[...]
Oh, no. Era él. Sí, era él. No estaba preparada, no. Tenía que desviar la mirada, hacer como si no existiera. Él no la vio. La adelantó al igual que a todos los demás y se abrazó a un amigo que iba delante. Lo soltó y riendo miró hacia atrás. Entonces sí la vio. Se puso serio, la miró como hipnotizado y se giró. Dio un paso vacilante hacia la niña, y abrió la boca como si fuera a decir algo. El corazón de ella latía desbocado. Entonces él apartó la vista y, sonriendo otra vez, llamó a otro chico que caminaba hacia él detrás de ella. Se reunieron y desaparecieron por una puerta. La niña suspiró, aliviada.
¿Qué acababa de pasar?
[...]
Salió del instituto. Él iba con su novia delante de ella. La niña se dispuso a seguirlos, pero no fue capaz. Le dolía ver a un ser tan hermoso... con aquella mala bruja.
Los adelantó, pero los pasos de él eran firmes y largos, y los suyos muy cortos. Intentó hacer oídos sordos a su conversación, aunque quizá así conseguiría más información sobre él.
Sin embargo, no pudo hacerlo. Con cada palabra que pronunciaban a su espalda, más le dolía el pecho. Sentía como si se fuese a partir en dos. No pudo soportarlo más, y apuró el paso para alejarse de ellos todo cuanto pudiera.
¿Por qué? ¿Por qué todo aquello, si nada iba a cambiar?