lunes, 2 de diciembre de 2013

Herzeleid

Me duele. Es un dolor agudo y penetrante. Quiero que pare. No quiero sentir nada como esto nunca más. Preferiría que me atravesaran el cuerpo con miles de cuchillas afiladas antes que soportar este dolor un minuto más. Jamás había añorado mi muerte tanto como en este momento. El dolor me impide pensar con claridad. Tengo la vista desenfocada, y lo único que oigo es un pitido constante que me perfora el cerebro. Odio este sufrimiento. Siento cómo el óxido se extiende por mis órganos internos. No lo aguanto más. Quiero morir. Mi piel está fría y pálida como la nieve en el más gélido de los inviernos, la sangre ha dejado de circular por mis venas y arterias. Y, sin embargo, sigo viva. Para mi desgracia, la vida me sigue atormentando, torturándome con esa enorme maza herrumbrosa llamada Destino. Mis labios están cortados, mis ojos ven con menos claridad a cada minuto que pasa. El sufrimiento aumenta, haciéndose más y más intenso. Una bruja cruel y repulsiva, que recibe el nombre de Sociedad, me observa con desagrado desde su trono mientras me retuerzo de dolor. Siento una presencia detrás de mí, pero estoy demasiado ocupada agonizando como para fijarme en aquel ser tan hermoso. Es entonces cuando, colocando una mano en mi mejilla, que recupera todo su color nada más establecer contacto, susurra unas casi inaudibles palabras de amor. Y por fin cesa el dolor de mi corazón.

*Para A.C.G.R.*


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