viernes, 2 de enero de 2015

Feliz 2015

¿Soy yo la única amargada que no ha vivido el Fin de Año con alegría y buen humor? Me refiero al día 31 por la noche, pues de 12:00 a 21:00 lo pasé de maravilla (fui a ver El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos al cine, entre otras cosas).


Pero al llegar a casa... cenamos y pusimos la televisión. Fin. Estaba tan desganada que ni siquiera tomé uvas (pasas, en mi caso). Después me quedé dormida en el sofá y cuando me desperté me fui a la cama. Sí, este 2014 no he acogido la Navidad con tantas ganas como siempre.
No obstante, aunque no haya celebrado con alegría ni haya tomado parte en las tradiciones de Fin de Año, comenzamos un nuevo año lleno de posibilidades, por lo que, como ciudadana ejemplar y optimista que soy (ja, ja) me veo en la obligación de elaborar una lista de mis propósitos para este 2015, que no son nada que no me haya propuesto ya en años anteriores, pero que considero importante tenerlos bien presentes.


PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO:

  1. No callarme nada de lo que piense. Mis opiniones son tan válidas como las de cualquiera otra persona, incluso más cuando tengo argumentos para mantenerlas.
  2. Aprender a controlar mi ira y a razonar con la gente. Hay personas que se merecen una patada en la boca, pero la mejor forma de enfrentarse a ellas es con la palabra y no con la violencia.
  3. Abrirme más a la gente que me importa. Me es difícil ser cariñosa con l@s demás, y eso no me gusta. Puede que un poco de contacto físico me siente bien.
  4. Salir de casa. Paso demasiado tiempo encerrada. No hago ejercicio ninguno y no socializo. Tengo que dedicar más tiempo a pasear.
  5. Romper mi relación con RAMMS+EIN. El fanatismo está acabando con mi vida social y con mi futuro académico. No voy a dejar de escuchar su música, pero tengo que aprender a vivir sin ellos. Till Lindemann se ha echado novia, igual yo debería seguir su ejemplo.
  6. Aumentar mi número de bizcochos por mes. Eso de hacer un bizcocho de cuando en vez para un cumpleaños está muy bien, pero en casa también tenemos derecho.
  7. Acabar todos esos proyectos literarios que tengo empezados. No voy a llegar a nada en el mundo de la literatura si no consigo terminar de escribir nada.

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