martes, 28 de febrero de 2017

Yo y mi relación con las mujeres

Dejemos a un lado el hecho de que no escribo desde hace tres meses. Ni siquiera tengo una buena excusa.

No existen los hombres feministas. Los hombres feministas son gais. Las mujeres feministas son lesbianas. Seguro que lo habéis oído alguna vez. ¿No? Yo sí.
Estos "argumentos" son utilizados con frecuencia por gente machista para "justificar" su machismo o, como ellos se empeñan en verlo, "no feminismo" sin tener que entrar en una conversación inteligente - o al menos coherente - y dando a entender que no van a cambiar de opinión aunque tú sí les des argumentos válidos. 

Como si el hecho de sentirse atraído por el sexo opuesto estuviese reñido con considerarlo igual en derechos, lo que sirve como base para disculpar el acoso sexual y culpabilizar a la mujer de todo de lo que es víctima, esta gente da por hecho que si un hombre ve a la mujer como igual es porque no siente atracción por ella, lo que para ellos es absolutamente ilógico.

En cambio, continuando con esta lógica aplastante, las mujeres que luchan por sus derechos, no por "ser iguales a los hombres" sino porque son seres humanos y tienen derecho a tener derechos, sí se sienten atraídas por otras mujeres, pero no las consideran inferiores.

Como es obvio, si gay es lo peor que se le puede llamar a un hombre, lo peor que se le puede llamar a una mujer es lesbiana. 

No sé si me estoy explicando, no sé si se me está entendiendo, no sé si estoy dándole muchas vueltas a lo mismo todo el rato y tampoco sé por qué me molesto en analizar estas cosas.


Yo no soy lesbiana, tampoco soy hetero, pero sí soy bisexual y también feminista, y aunque sé que siendo mujer, feminista y gustándome las mujeres no me salgo del marco anterior, quiero dar mi punto de vista.

Quiero que quede claro que todo lo que escribo es desde mi propia visión del mundo. Mi palabra no es ley, sobre todo teniendo en cuenta que todavía estoy aprendiendo sobre muchas cosas y que tampoco tengo una opinión clara de muchas otras. Allá va: sentirse atraída/o por una mujer no implica tener que tratarla como si fuera menos.

Radical, ¿eh?
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