domingo, 16 de febrero de 2014

Información irrelevante

En la anterior entrada que publiqué fui un poco (bastante) indiscreta. Tengo que decir que fue tan sólo una atracción momentánea, y que nada de eso importa ya.
Ante ayer fue San Valentín y bla bla bla. Yo pasé el día sola vomitando arco iris. Aunque me dieron abrazos gratis.
Me he descargado TODAS las canciones de Rammstein, las ochenta y cuatro. Pero he tenido que borrar dos porque la calidad de sonido era pésima.
He tenido unas cuantas ideas geniales para novelas, pero como siempre, lo empiezo todo y nunca acabo nada.
Mi vida es un asco, pero yo no puedo quejarme porque hay muchísima gente que vive muchísimo peor que yo, lo cual hace mi vida más asquerosa todavía y voy a tener que arreglar yo sola el mundo para poder quejarme a gusto.
Puede que todo esto que estoy diciendo sea egoísta por mi parte, pero yo sólo soy sincera.
Intento seguir adelante con mis proyectos literarios; ahora mismo tengo tres. Últimamente me siento inspirada y no dejo de dibujar y de escribir en vez de hacer lo que tengo que hacer.
En tres días he conseguido dibujar casi a la perfección la barriga de Till Lindemann, lo cual me parecía algo increíble hasta ahora que lo he escrito y es bastante triste.
Toda mi vida es bastante triste, y no lo digo por autocompasión sino porque el otro día le pedí matrimonio a un perro que me encontré por la calle.
No le reprocharía nada a mi madre si me ingresara en un hospital psiquiátrico. Mis paranoias van a peor y cada vez tengo más.
Todo el mundo está de acuerdo en que soy muy madura para mi edad, pero yo dudo que eso sea bueno para mí.
Volviendo al tema, mi profesor de plástica nos ha animado a mí y al resto de mi clase a dibujar en casa. No sabe dónde se ha metido. Debajo, un dibujo de Till Lindemann que hice para la clase de plástica.

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