miércoles, 2 de marzo de 2016

Jérôme & CO.

Están echando Deadpool en el cine y yo aún no he ido a verla. "Cuando tengamos coche y dinero", ha dicho mi madre.

Esta tarde he hecho el examen de Lengua Castellana y Literatura. Dejando a un lado el hecho de que no llegaban los asientos del salón de actos para todo el mundo y que tres chicas y yo tuvimos que hacer el examen en el escenario, no estuvo del todo mal. Me había estresado más de lo necesario.

Por alguna extraña razón, últimamente me cuesta escribir, pero soy más propensa a ello. Quiero decir que escribo más, pero peor... o algo así. Por ejemplo, mi última redacción de Inglés. Sí, vale que la profesora me puso un diez, pero tuve varios fallos tontos y me comí la mitad de una frase. La mitad.

Otro ejemplo: Ricardo y Gael. No sé si alguien se acuerda de Ricardo y Gael. Escribí una entrada sobre ellos hace bastante tiempo. Es inútil buscarla, me dio vergüenza ajena y la borré. El caso es que los personajes me gustaron, tomaron forma en mi mente y decidí sacarles provecho. Como a Jérôme.
Jérôme. ¿He hablado de él alguna vez? Supongo que no.

Conocí a Jérôme cuando él decidió darse un paseo por mi subconsciencia una noche de verano. Puede parecer raro hablar de "él" como una persona cuando simplemente es una idea, pero aunque sea intangible y con casi total seguridad inexistente, es una persona.

El caso es que Jérôme apareció de repente en mis sueños y resultó ser la única cosa coherente. Cuando me desperté a la mañana siguiente, tenía un vago recuerdo de él, pero no conseguía recordar su nombre - solo que era francés. Así que lo llamé Gérard. Quise escribir algo sobre él en base a lo poco de lo que me acordaba, pero el nombre no me cuadraba y no era capaz. Estuve semanas intentando sin éxito recordarlo para poder escribir, hasta que él apareció de nuevo mientras dormía única y exclusivamente para decirme su nombre.

Cambié "Gérard" por "Jérôme" en todos mis escritos, y él siguió apareciendo todas las noches. Pero aun así no fui capaz de progresar ni un poco. Escribí un montón de primeros párrafos, pero ninguno era lo suficientemente bueno para Jérôme. Era mi mejor creación. Nunca mi cerebro podría haber imaginado a alguien tan perfecto. No una perfección física ni moral, no. Jérôme no era ningún ejemplo a seguir; era como un genio malvado, un psicópata misántropo en toda regla. Pero tenía una mente tan maravillosa, era un personaje tan, tan completo... Con sus virtudes, sus defectos, sus problemas mentales, sus manías, sus coletillas, sus miradas inteligentes cargadas de significado...

Demasiado perfecto para ser un personaje creado por mi subconsciencia. Intenté una y otra vez escribir algo digno de su magnificencia, pero todo era demasiado irreal, amorfo y carente de significado en comparación con mi maravilloso Jérôme, quien todavía me visita de vez en cuando para animarme a encontrarle un sitio en el que quedarse.

Espero que no me pase lo mismo con Ricardo y Gael.




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