jueves, 4 de junio de 2015

A quince días del final

Ya estamos en junio, cómo pasa el tiempo. Sólo quedan quince días para que se acabe el instituto, luego el 23 dan las notas y el 28 es el Orgullo.
Íbamos a hacer, lxs alumnxs de 4ºESO, una fiesta de graduación, pero... Bueno, "íbamos" a hacer, la van a hacer igualmente, pero yo me he rajado. Es todo demasiado superficial y estúpido, y encima quieren hacernos pagar a todxs 5€, siendo (conmigo) 74 personas. ¿De verdad necesitan 370€ para gastar en decoración? Y si hay alguien que quiere ir y no puede permitirse esos 5€, ¿qué pasa? ¿Se le margina? Ahora son sólo 73, y me da la impresión de que se va a ir más gente.
Quieren hacerlo todo demasiado sofisticado, cuando la mitad del curso va a repetir y la otra mitad va a hacer Bachillerato. Y encima la mayor parte de la fiesta va a consistir en hacerles la pelota a un profesorado del que llevan despotricando todo el año. Pues no. Que no cuenten conmigo.
Que sí, que terminamos la ESO, vale. ¿Pero no se puede hacer algo más sencillo? Que en vez de una graduación parece que estén haciendo los preparativos para una boda. Una boda de 73 personas.
Si quieren un recuerdo, pues nos sacamos una foto, o nos vamos todxs a cenar, pero esto... Esto es demasiado, lo siento.
Y además, me parece increíble que ahora la gente esté más preocupada por hacer fiesta que por estudiar, ahora que se supone que estamos todos hasta el cuello de exámenes. Pero no, se saltan las clases para ir a ensayar, y ensayan también por las tardes. Y cuando no están ensayando están haciendo reuniones o discutiendo por el grupo de WhatsApp. 
Después la gente se extraña porque apruebo sin apenas estudiar y ellxs no aprueban ni copiando. ¿Por qué? Porque yo ESTOY en clase, simplemente. Es tan fácil como eso.
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